¿Porqué nuestro país se llama así?

Es muy poco conocida la historia de por qué El Salvador lleva este nombre. Quizá una de las razones sea porque se trata de un proceso lento y paulatino de larga data.

Durante la Conquista de América, y más específicamente, durante la conquista de las ahora tierras salvadoreñas, se llevaron a cabo una serie de luchas contra los nativos del lugar, para luego fundar poblaciones españolas que se encargaran de mantener dominada una determinada región. Después de la conquista de Tenochtitlán, Hernán Cortés envió al clan Alvarado al mando del adelantado Pedro de Alvarado para que sometiera las regiones al Sur del Imperio Azteca. La primera región en ser conquistada fueron los territorios que ahora componen Guatemala. Estando acá, Pedro de Alvarado decide incursionar en las tierras del Oriente, terruños que estaban sometidos a una especie de vasallaje del Señorío de Cuzcatlán.

Acá, los iberos y sus aliados, los llamados “indios amigos”, se encontraron con aguerridos pobladores que hicieron cruentos frentes en contra de los invasores, como ocurrió en la Batalla de Acajutla, así como en la Batalla de Tacuzcalco y la Batalla de Cuzcatlán. Todo esto acaeció en 1524. Infructuoso el cometido de Pedro de Alvarado de someter a los naturales de estas tierras, regresa este a la recién fundada Ciudad de Guatemala.

Al año siguiente, en 1525, Pedro de Alvarado envía a un grupo de españoles al mando de Gonzalo de Alvarado con órdenes expresas de que fundase en estas tierras una villa con el nombre de San Salvador, para que controlara a los nativos del lugar. No obstante, al año venidero, debido a la resistencia de los lugareños, la efímera Villa de San Salvador es despoblada y sus vecinos regresan a Guatemala. Será hasta 1528 que se refundará la Villa de San Salvador en el Valle de la Bermuda, a 8 km al sur del poblado indígena de Suchitoto.

Hacia 1540, se crea la Alcaldía Mayor de San Salvador. Para entonces ya existiría otra población de origen español en la región, San Miguel de la Frontera. La sede de las autoridades de la Alcaldía Mayor se establecerían en la Villa de San Salvador. La mencionada Alcaldía abarcaría gran parte de lo que hoy es la nación salvadoreña, con excepción de los ahora departamentos de Ahuachapán y Sonsonate. Con ello, al territorio se le comenzaría a identificar con el nombre de Provincia de San Salvador. He aquí los inicios primigenios del nombre de esta república.

Siglos después, con la implementación de las Reformas borbónicas en América se crearían intendencias. Estas eran entidades político-administrativas bien delimitadas con una autoridad muy fortalecida. La antigua Alcaldía Mayor de San Salvador se convertiría en la Intendencia de San Salvador en 1785 con capital en la ya ciudad de San Salvador. La creación de esta intendencia será muy importante para la consolidación futura de la idea de una nación salvadoreña, ya que le permitió a las élites sansalvadoreñas tener una conciencia o identidad particular, independiente de Guatemala, que era vista con recelo.

Hacia 1821, en el territorio de la Intendencia de San Salvador se crea la Provincia de San Salvador, oficialmente así llamada, ahora completamente independiente de Guatemala. Esto fue producto de la restauración del régimen constitucional en España, el cual decretó que todas las intendencias se convertirían en provincias completamente independientes de cualquier otra autoridad para tener sus propias autoridades. No obstante, esto sería bastante efímero, ya que el 15 de septiembre de 1821 la Capitanía General de Guatemala declararía su independencia de España, hecho que ratificaron el resto de provincias del Reino de Guatemala.

De tal suerte que durante toda la época de dominio español en América, a lo que hoy es El Salvador se le identificaría con el nombre de Provincia de San Salvador. Pero hacia finales de 1823 y comienzos de 1824, en dos partes, la Alcaldía Mayor de Sonsonate decide integrarse a la Provincia de San Salvador para fundar juntos el Estado salvadoreño como parte de las Provincias Unidas del Centro de América, proclamadas el 1 de julio de 1823, y que más tarde, el 22 de noviembre de 1824, se convertirían en la República Federal de Centro América. Debido a esta unión, para evitar que el nombre sonara a un Estado encabezado por la ciudad de San Salvador, la primera asamblea constituyente del naciente Estado decide cambiar su tradicional nombre.

Es así que, producto de la unión de las provincias de Sonsonate y San Salvador, el nombre oficial de «El Salvador» fue aceptado en la primera Constitución del Estado, promulgada el 12 de junio de 1824. Sin embargo, la usanza de hacer contracción de la primera palabra provocó que fuera escrito como «Estado del Salvador». Incluso, esa misma Carta Magna estipulaba que el Estado se denominaría «Estado del Salvador» (art. 7).10 11 El Estado conservaría este nombre durante toda la existencia de la República Federal de Centro América e incluso después de la desintegración de esta. El terruño cuscatleco abandona oficialmente la unión el 2 de febrero de 1841, pero será hasta el 25 de enero de 1859 que oficialice su calidad de república libre, soberana e independiente.12

Hacia comienzos del siglo XX, por medio del Decreto Legislativo del 7 de junio de 1915, publicado en el Diario Oficial No. 133, Tomo No. 78, del 9 de junio de 1915,13 fue establecido definitivamente como nombre oficial «El Salvador».14 A pesar del precepto, en documentos oficiales internacionales continuaba la práctica de omitir la primera parte del nombre oficial de la república. Por gestiones del Subsecretario de Cultura, Jorge Lardé y Larín,15 se emitió el Decreto Legislativo No. 2737, del 23 de octubre de 1958, publicado en el Diario Oficial No. 210, Tomo No. 181, del 11 de noviembre de 1958,16 en el que se añadió al texto del 7 de junio de 1915 la prohibición de suprimir la palabra «El» cuando fuera asociado a las palabras «República» o «Estado». Asimismo, se determinó la reserva del derecho a contestar cualquier documento o suscribir cualquier convenio donde apareciese escrito incorrectamente el nombre oficial de la república.Es así como, finalmente, el nombre oficial de este país centroamericano se consolida como «República de El Salvador».

De acuerdo al historiador Pedro Escalante Arce, el cambio de «San Salvador» a «Estado del Salvador» se realizó para significar que, a partir de la formación como Estado, abarcaría tanto a la Provincia de San Salvador, como a la de Sonsonate, que desde 1823 era parte de ella.