Primera Dama de El Salvador

Rosa Margarita Villalta de Sánchez

Primera Dama de la República de El Salvador

Nació en la ciudad de Quezaltepeque, departamento de La Libertad, el 4 de abril de 1950. Proviene de una familia trabajadora, sólida en principios cristianos y muy apreciada por la gente del municipio. Es la  primera de cuatro hijos. Su madre es Cristina Villalta, quien todavía vive, y su padre Marcos Morales, ya fallecido.

Una referente importante en su vida de infancia y juventud, fue su abuela, Rosa Villalta viuda de Bocanegra.

Margarita Villalta contrajo matrimonio en 1968 con Salvador Sánchez Cerén, y desde entonces se ha mantenido a su lado, cumpliendo su rol de madre y desempeñando importantes tareas políticas en el transitar, junto a su esposo y compañero, por la historia política contemporánea de El Salvador.

Margarita y Salvador han procreado 4 hijos y actualmente tienen 10 nietos y una biznieta.

Margarita Villalta realizó sus estudios en Quezaltepeque,  su ciudad natal. Sus compañeras de estudios de la Escuela República de Nicaragua, del Colegio Católico San José y de la Escuela Emilia Mercher la recuerdan como una joven solidaria y con un optimismo contagioso. En sus años en la escuela practicó con sus compañeras juegos y deportes, posteriormente fue entrenadora en la banda de paz de su escuela y siempre participó en los actos culturales y cívicos estudiantiles.

Muy joven, y cuando El Salvador entraba a una época de amplios movimientos populares que exigían democracia y respeto a los derechos humanos fundamentales que eran violentados por una dictadura militar, Margarita Villalta tuvo que abandonar sus estudio  y  comenzar a trabajar en la fábrica de téxtiles INSINCA, donde formó parte del Sindicato de Trabajadores. Esta experiencia dejó una profunda huella en Margarita y cimentó su decisión de comprometerse más y dedicar su vida a la construcción de una sociedad democrática, respetuosa de los derechos y libertades, y con más oportunidades de desarrollo para las familias salvadoreñas.

En los inicios de los 1980, tiempos álgidos del conflicto social salvadoreño y los años más cruentos de la represión y persecución política por parte de la dictadura militar, Margarita Villalta  junto a sus 4 hijos, se ven obligados a abandonar El Salvador trasladarse a Nicaragua en donde Margarita se incorpora y asume responsabilidades en el área de comunicaciones de la Organización guerrillera FPL (Fuerzas Populares de Liberación). Conoció los frentes de guerra en El Salvador en el año de 1987, estuvo en el campamento de Los Lirios en la Montañona, en Chalatenango.

Margarita Villalta siempre supo cumplir con sus responsabilidades de madre y jefa de hogar, y durante las diferentes etapas políticas ha a acompañado a su esposo, Salvador Sánchez Cerén, a importantes misiones y visitas oficiales internacionales como a China, Estados Unidos, Canadá, Nicaragua, el Vaticano, Uruguay, México.

En Junio de 2009, de manera Ad honorem, Margarita conforma y asume la conducción de la Comisión de Acción Social de la Vicepresidencia de la República, un espacio de vínculo directo con diferentes sectores y comunidades del país, apoyando y acompañando con diferentes iniciativas a adultos mayores, a la mujer y  la niñez, impulsando proyectos micro-productivos, apoyando con becas estudiantiles a jóvenes de escasos recursos y respaldando a familiares de desaparecidos durante el conflicto.

Desde la Comisión de Acción Social de la Vicepresidencia, Margarita Villalta de Sánchez desarrolla los Festivales de Salud y Convivencia Familiar, un exitoso modelo para avanzar la salud preventiva de las comunidades y la convivencia social: Este programa potencia el voluntariado, la participación organizada de la comunidad, estimula el apoyo de empresas privadas, especialmente en temas de salud, y articula en el territorio el trabajo de las instituciones del Estado y no gubernamentales.

A partir del 1 de junio de 2014 Margarita Villalta de Sánchez inicia una nueva etapa en su vida como Primera Dama de la República de El Salvador, teniendo como misión y meta central de su trabajo los mismos sueños e ideales de su juventud: seguir construyendo un país con Paz y democracia, que incluya y respete a sus ciudadanos, un país con participación, en búsqueda permanente de la dignificación y plena felicidad para las familias salvadoreñas.